Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): Fat City, ciudad dorada (1972)

Ciudaddorada

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: Blu-ray.

Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).

Ahí va la crítica:

Fat City (Ciudad dorada) (John Huston, 1972): Decir que esta es la mejor película de boxeo que existe sería empequeñecerla, pues en realidad el boxeo solo es la actividad de los dos protagonistas dentro de una narración mucho más ambiciosa que la meramente deportiva, caso de la posterior Rocky (Sylvester Stallone, 1975). Ni siquiera Huston establece un paralelismo facilón entre la lucha en el boxeo y en la vida, algo siempre evidente en el género, sino que va mucho más allá. Nos ofrece una visión global, filosófica, de la vida desde el punto de vista de los derrotados, de los que nunca triunfarán. Y de las actitudes posibles ante el fracaso: esperanza, justificación, autoengaño, desesperación… Pocas veces unos personajes son tan comprensibles para el espectador, tan dignos de compasión a pesar de sus culpas, alcoholismo incluido. No hay una excusa social explícita que justifique su situación, algo habitual de las películas hiperrealistas como esta, porque basta con mostrar los ambientes naturales en donde se desarrolla la acción mediante una fotografía de textura tan áspera como las vidas de los retratados. El rostro golpeado de Stacy Keach expresa mejor que las palabras su desorientación vital en paralelo con las dudas que expresan la cara del jovencito Jeff Bridges.

Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)

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Un pensamiento en “Crítica en 200 palabras (o casi): Fat City, ciudad dorada (1972)

  1. Fernando en dijo:

    Hoy es uno de esos gratos días en que suscribo íntegramente las observaciones de Rafael Nieto. Las veces que él y yo estamos en desacuerdo, puede que él tenga razón, puede que la tenga yo, y puede que la tengan terceras personas. Las veces que él y yo estamos de acuerdo, lo que opinamos es la Verdad y va a misa… si bien la Verdad corre el riesgo de aburrirse bastante en dicha ceremonia. (Prefiero pasar por arrogante antes que por hipócrita, y sería hipócrita por mi parte el fingir que no pienso de esta manera.)

    Respecto de «Fat City», la gran película de John Huston, sólo voy a confirmar que se trata de un caso ejemplar por decir tanto con tan poco. Aborda cuestiones éticas universales que no llegan a ser discutidas, pero que se encarnan en la aventura dramática que viven unos personajes a los que llegamos a conocer y comprender como en pocas ocasiones, y en un relato lineal que se nos narra y va a lo esencial, con orden y serenidad, con exaltación y modestia, con tensión y ternura, con delicadeza y violencia contenida. ¿Es de extrañar que fuera un fracaso de público, pero que quienes la vieron con la atención y el respeto que merece la atesoren en su corazón?

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