Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): Lo que esconde Silver Lake

Lake

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: DVD.

Valoración: ★ (Espero no volver a verla).

Ahí va la crítica:

Lo que esconde Silver Lake (Under the Silver Lake) (David Robert Mitchell, 2018): Un joven sin empleo ni pareja, y a punto de ser desahuciado de su apartamento, se obsesiona por descubrir las claves ocultas que puedan llevarle a descubrir el paradero de su atractiva vecina, desaparecida tras haber tenido un flirteo con ella. El frívolo y oscuro universo que Mitchell nos presenta de Los Ángeles, con sus estrambóticas fiestas y sus extraños personajes, nos recuerda a esas peculiares atmósferas que tan bien han sabido crear David Lynch o Paolo Sorrentino. Pero una vez constatada su capacidad de crear situaciones hipnóticas –como hizo en el terreno del horror con It Follows (2014)–, nada coherente parece haber debajo de sus poderosas imágenes. Entre una miríada de referencias cinéfilas –con Hitchcock como guía supremo– se desliza un rompecabezas narrativo muy deslavazado por el que se hace deambular a su desequilibrado y cargante protagonista, y en el que se suceden casualidades solo necesarias para hacer avanzar la historia a conveniencia. Esta narración sin rumbo puede tener su gracia inicialmente, incluso es coherente con el discurso ideológico contracultural –aunque en realidad sea una pose vacía–, pero ese proceder es un tedioso lastre para sus 140 minutos. Y acaba siendo una película antipática por su pretenciosidad.

Criterio de valoración: ★ (Espero no volver a verla) ★★ (Podría volver a verla) ★★★ (Quizá la vuelva a ver) ★★★★ (Seguro que volveré a verla) ★★★★★ (La veré varias veces).

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3 pensamientos en “Crítica en 200 palabras (o casi): Lo que esconde Silver Lake

  1. Fernando en dijo:

    Hacía ya considerable tiempo que no tenía yo la oportunidad de discrepar radicalmente del gran Rafael Nieto en su blog; pero hela aquí una vez más.

    A mí me pareció encantadora y divertidísima, a su desquiciado y estrambótico modo, “Lo que esconde Silver Lake”, que en mi opinión refina y supera los logros alcanzados por su autor en la tan estimable como inquietante “It Follows”.

    Es verdad que “Lo que esconde Silver Lake” recuerda bastante a David Lynch, aunque afortunadamente para bien: no al ininteligible y tedioso creador de plúmbeos engendros como “Cabeza borradora” o “Inland Empire”, sino al malicioso y fascinante urdidor de ingeniosos ensueños como “Terciopelo azul” o “Mulholland Drive”.

    Combinando con acierto la más conmovedora sinceridad y el más guasón descreimiento, la confesión desgarradora y la parodia sarcástica, “Lo que esconde Silver Lake” ofrece, a mi juicio, una inagotable y sorprendente inventiva surrealista en la que, literalmente, cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, y detrás de cada puerta aguardan nuevos y chocantes personajes, a cual más tortuoso y siniestro. Todo ello aderezado con un empleo del color y del formato Scope como apenas se observaba desde los gloriosos tiempos de Vincente Minnelli.

    No pretendo dar a entender que “Lo que esconde Silver Lake” sea un peliculón antológico, ni una obra maestra, ni nada por el estilo, ya que pequeños defectos no le faltan. Pero a mí personalmente me hizo pasar casi dos horas y media sumamente entretenidas y deliciosas… que quizá no valgan mucho en comparación con el Panteón de la Edad Dorada, pero que dentro del desalentador contexto del cine moderno -en especial del norteamericano- suponen una apreciable joyita.

    En cualquier caso, te agradezco, Rafa, que hayas visto y comentado esta película movido, entre otros estímulos, por la petición que yo mismo te hice en una especie de “buzón de sugerencias”; y te pido disculpas por haber contribuido a que sufrieras atrozmente durante 140 irrecuperables minutos de tu precioso tiempo. De veras que lo hice con la mejor intención del mundo, aun cuando ya sabemos que, como dice el refrán, el infierno está empedrado de buenas intenciones.

    • No te preocupes, amigo, ya sabes que disfruto también con las películas que no me gustan, pues se saca provecho de todo.

      • Fernando en dijo:

        Gracias por perdonarme, Rafa; así no me veré en la necesidad de suicidarme “a la japonesa”.

        Ah, y se me olvidó decir que yo no percibo un carácter deslavazado y arbitrario en la narrativa de “Lo que esconde Silver Lake”, ya que más bien está presidida, a mi modo de ver, por la lógica ilógica de un sueño o, mejor dicho, una pesadilla.

        En cuanto a la abrumadora influencia de Hitchcock, es cierto que David Robert MItchell bebe aquí abundantemente de dos películas maravillosamente perfectas y perfectamente maravillosas: “La ventana indiscreta” y “Vértigo”. Pero juzgo que tal influencia está tan satisfactoriamente asimilada como en la estupenda “Doble cuerpo”, uno de los filmes más conseguidos y menos irritantes de Brian de Palma.

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