Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Resumen de la Sección Oficial de Documenta Madrid 2013

Sección-oficial-de-Documenta-Madrid1-e1367690475941

Acabó un Festival Internacional de Documentales de Madrid caracterizado este año por sus reducidas dimensiones, con una Sección Oficial compuesta de 14 largometrajes y 19 cortometrajes, una Sección Panorama dedicada al documental español, una Retrospectiva del Documental de la Transición, comentada en el entrada anterior, y dos pequeños ciclos sobre cine documental mexicano y de Oriente Medio. A pesar del nuevo formato, el apretado horario nos impidió hacer un seguimiento exhaustivo a toda la programación, por lo que sólo haremos un resumen de la competición de largometrajes en la Sección Oficial, cuyos platos fuertes llegaron en los últimos días para demostrar una vez más la vitalidad del género de no ficción.

No hay duda de que los testimonios ofrecidos por The Act of Killing (Joshua Oppenheimer, Christine Cynn y Anónimo, 2012) serán difíciles de olvidar para un público que ha podido asistir en Documenta Madrid a su presentación en España tras ganar el premio del público en el Festival de Berlín. Sorprende la libertad con la que varios gánsteres -ellos mismos se denominan así- hablan de sus funciones como ejecutores de disidentes durante la campaña anticomunista de 1965, el entusiasmo con que se prestan a recrear las atrocidades cometidas en una película que ellos mismos escriben para ensalzar su lucha y sentirse gánsteres de película, e incluso el modo en que se atreven a extorsionar ante las cámaras a varios comerciantes chinos. La impunidad con la que actúan hoy en día plantea serias dudas sobre la posibilidad de un perdón que ninguno ha solicitado, pero que la película parece querer plantear cuando da a conocer los tormentos interiores de uno de ellos, verdugo de un millar de personas. La respuesta no es fácil pero el debate queda planteado por la película ganadora del festival.

Tampoco resulta fácil asumir la impunidad con la que actúa la Agencia de Seguridad de Israel, el Shin Bet, retratada por seis antiguos directores que dan la cara por primera vez en The Gatekeepers (Dror Moreh, 2012) -candidata al Oscar en la última edición- para hablar de sus aciertos y sus errores, no tanto para plantear dudas sobre la legitimidad de sus actuaciones como para poner de manifiesto los escasos resultados prácticos obtenidos en su misión de proporcionar una seguridad duradera a su país.

Si los gánsteres indonesios luchan contra presuntos comunistas, y el Shin Bet contra los supuestos enemigos de su patria, en El alcalde (Emiliano Altuna, Carlos Rossini y Diego Enrique Osorno, 2012) el carismático y millonario edil Mauricio Fernández, respaldado por su servicio privado de seguridad, hace frente a las bandas de narcotraficantes que pretenden introducirse en su municipio, San Pedro Garza García, presunto modelo de seguridad y prosperidad, sobre todo para los más ricos. El magnetismo que desprende su personalidad cuando habla directamente a la cámara para desplegar sus controvertidos argumentos y sus críticas al sistema político, casi logra convencernos de la eficacia de unos métodos de muy dudosa legalidad, como él mismo admite, y que sin duda incluye el asesinato de sus enemigos.

Para completar el panorama de los documentales basados en contundentes testimonios de sus protagonistas, con independencia de unas estrategias formales que en general han sido poco originales, presenciamos en In the Dark Room (Nadav Schirman, 2013) cómo una atormentada Magdalena Kopp intenta justificar su relación sentimental y su consecuente complicidad criminal con el famoso terrorista Carlos, el Chacal. En este caso, sus declaraciones se ponen en duda cuando se confrontan a las de sus compañeros de lucha en el pasado, pero el giro más destacado se produce cuando entra en escena una víctima inesperada, la hija que tuvieron en común, dispuesta a visitar en la cárcel a un padre que sólo conoce por los medios de comunicación.

Sin la fuerza de esos testigos excepcionales, los restantes documentales basados en entrevistas no pasaron de ser, en el mejor de los casos, solo interesantes por el asunto que tratan, caso de Google and the World Brain (Ben Lewis, 2012), sobre las implicaciones legales y los dilemas que plantea el famoso proyecto de biblioteca universal de Google; o de Mea Maxima Culpa: Silence in the House of God (Alex Gibney, 2012), necesaria denuncia de la ocultación por parte de El Vaticano de los frecuentes casos de pederastia ocurridos desde hace décadas en el seno de la Iglesia; y en el peor de los casos, sólo ha resultado meramente ilustrativo, caso de Fallen City (Zhao Qi, 2011), sobre las consecuencias personales sufridas por algunos supervivientes de la ciudad de Beichuán, destruida totalmente por el terremoto de 2008.

Metamorphosen (Sebastian Mez, 2012) también contiene declaraciones de los afectados -en este caso por la radioactividad de la central nuclear de Mayak debido a un accidente de 1957 que fue ocultado durante tres décadas por las autoridades soviéticas-, pero su impresionante fotografía en blanco y negro y su ritmo pausado tienen un sentido cinematográfico del que carecen las propuestas mencionadas más arriba. Logra de este modo su objetivo de plasmar  la desolación del entorno y la inminencia del invisible peligro, pero no lograr evitar el consiguiente tedio del espectador que contempla ese panorama. El caso opuesto sería la ganadora en los Premios del Cine Europeo, Hiver nomade (Manuel von Stürler), película igualmente lenta y bella pero que logra trascender su tema -el periplo trashumante de una pareja de pastores a través de los obstáculos de la vida moderna- para transmitir con eficacia los sentimientos de sus protagonistas ante el evidente ocaso de una profesión que aman.

Adentrándonos en el terreno de los documentales de creación -dentro de cuyos difusos límites también podrían incluirse los dos últimos mencionados- que este año han hecho acto de presencia en la Sección Oficial porque ha desaparecido la sección específica que los contenía, hay que mencionar Elena (Petra Costa, 2012), una poética reconstrucción de la vida de la hermana de la cineasta, una aspirante a actriz que se suicidó años antes, mediante películas caseras, los recuerdos de su madre y una voice over que recoge las impresiones de la autora en su búsqueda. El otro día (Ignacio Agüero, 2012) también se sirve de motivos poéticos en su extraña combinación de remembranzas del autor sobre su desaparecido padre, desarrolladas en voice over mientras este permanece en su casa,  y las curiosas indagaciones en las vidas de los que llaman a su puerta, con un leve sentido del humor que no logra despertar el menor interés de los sufridos espectadores. En Vergiss mein nicht (Forget me not) (David Sieveking, 2012) su autor también indaga en el pasado de sus padres desde el momento en que decide pasar una temporada con su madre, enferma de Alzheimer, resultando una película emotiva sin caer en el fácil ternurismo. Por último, Terra de Ninguém (Salomé Lamas) es la propuesta más arriesgada del festival porque el protagonismo absoluto es un supuesto mercenario que relata a la cámara sus aventuras, con especial detenimiento en sus misiones antiterroristas en España a las órdenes de los GAL, pero luego deviene en una reflexión de su autora sobre la naturaleza misma del género documental ante la evidencia de las contradicciones de su relato, muy posiblemente producto de la imaginación del vagabundo en que se ha convertido hoy en día.

Dejo para el final el documental más logrado de la competición a pesar de que algunos lo tacharán de convencional, pues Seré asesinado (Justin Webster, 2013) podría verse como un reportaje televisivo más que sólo pretende relatar la investigación de un crimen singular producido en Guatemala en 2009, singular porque la propia víctima denunció mediante un vídeo a su presunto asesino, el mismísimo Presidente del país. Sin embargo, el pulso narrativo que exhibe el documental, protagonizado por el carismático investigador español Carlos Castresana, comisionado de la ONU contra la impunidad en Guatemala, consigue una dosificación del suspense que en nada tiene que envidiar de las mejores intrigas del cine de ficción, con una final sorprendente, excepto para el que conozca el caso de antemano, que no puede dejar indiferente a nadie.

Seré-asesinado

PALMARÉS:

PRIMER PREMIO DEL JURADO: The Act of Killing

SEGUNDO PREMIO DEL JURADO: Metamorphosen

PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: Vergiss mein nicht (Forget me not)

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO: Terra de Ninguém

PREMIO DEL PÚBLICO: The Act of Killing

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: