Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): La balada de Cable Hogue (1970)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: Blu-ray.

Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).

Ahí va la crítica:

La balada de Cable Hogue (The Ballad of Cable Hogue) (Sam Peckinpah, 1970): Después de cuatro películas del Oeste, Peckinpah rizó el rizo con otro wéstern de aliento crepuscular que, sobre todo en su inesperada conclusión, incide de nuevo en el choque de los personajes ante la modernidad. Sin embargo, el tono ya no es tan melancólico ni elegíaco, sino que opta esta vez por una atmósfera burlona, divertida y romántica. El protagonista que da título a la película es abandonado en el desierto sin agua, pero la fortuna le conduce al único pozo de la zona que luego conseguirá convertir en un próspero negocio de avituallamiento para las diligencias. Aunque su buena suerte va acompañada de una satisfactoria relación amorosa con una prostituta, sus deseos de venganza no le permitirán ser feliz del todo. Con este argumento, Peckinpah busca nuevos caminos temáticos para no encasillarse en el cine de acción hipermasculino. Jason Robards encarna a un tipo duro como los de sus anteriores películas, que también encara ya sus últimos años, pero mucho más jovial y entrañable. El intérprete consigue ser tan tierno como divertido en su simpática relación con la carismática prostituta que tan bien encarna Stella Stevens. Lamentablemente, el cambio de registro provocó la deserción de los espectadores.

● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)

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