Crítica en 200 palabras (o casi): El cantor de México (1956)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD (origen TV).
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
El cantor de México (Richard Pottier, 1956): Esta es la quinta y última película que protagonizó Luis Mariano en coproducción con España. Como estaba basada en una de sus operetas de mayor éxito y estaba dirigida por el mismo realizador de Violetas imperiales (1952), se presumía un éxito seguro; y efectivamente lo fue a pesar de sus deficiencias. Seguramente la versión francesa esté mejor acabada, porque en la española se perciben los cortes que se le dieron para aligerar el metraje, sobre todo en su precipitada parte final. En cualquier caso, los espectadores disfrutarían de lo lindo, y quizás algunos todavía lo hagan, con una trama de equívocos muy simple que se desarrolla en el País Vasco, París, Acapulco y Ciudad de México, todo ello filmado en Cinemascope. Hay escenas memorables como la de Luis Mariano cantando mientras pinta la torre Eiffel desde las alturas, pero también mucho exceso kitsch en los números mexicanos. Tenemos a un estupendo Manolo Morán, pero también a un insoportable Bourvil. Los personajes femeninos son bastante insulsos porque en realidad todo el peso debía recaer en la estrella, un Luis Mariano que aquí luce en todo su esplendoroso amaneramiento. Su sonrisa Profident sigue demostrando su enorme magnetismo en la pantalla.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


