Crítica en 200 palabras (o casi): La bella de Cádiz (1953)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
La bella de Cádiz (Eusebio Fernández Ardavín, 1953): Luis Mariano y Carmen Sevilla se reunieron por tercera y última vez en esta película, tras el éxito de Violetas imperiales (Richard Pottier, 1952). Esta es menos lujosa y gustó menos en su momento, pero hoy se puede disfrutar igual que las otras. Ciertamente, es otra historia más de amoríos que solo pueden acabar en boda tras resolverse los habituales malentendidos de este tipo de comedias, pero tiene la particularidad de desarrollarse durante el rodaje de una españolada, precisamente. Luis Mariano encarna a una estrella del cine comprometida con una trágica de la escena; pero claro, la cosa se complica cuando eligen a una gitana para ser su pareja cinematográfica. El enredo puede hacer más o menos gracia, pero es indudable que hay líneas de diálogo muy inspiradas que saben jugar con la personalidad pública del protagonista y con el concepto mismo de españolada. Jean Tissier, por su parte, da vida a un director de cine muy detallista, tan pretencioso como enternecedor. Es un personaje secundario que casi se come a los protagonistas. Es de lamentar que el festín de color que debió de ser se haya perdido por el mal estado de conservación del sistema Gevacolor.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


