Crítica en 200 palabras (o casi): La edad de oro (1930)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
La edad de oro (L’âge d’or) (Luis Buñuel, 1930): El cine tiene una capacidad onírica que pocas veces se ha explotado porque se ha preferido la narrativa lógica, siempre más agradecida para el espectador. Si materializamos los sueños en imágenes corremos el riesgo de que ese espectador no entienda nada y abandone, lo que es lógico sabiendo que los sueños son una experiencia íntima que difícilmente pueden compartir con la misma intensidad otras personas. Por eso películas como esta serán siempre una rara avis, interesantes para el historiador de las artes, para el cinéfilo más curioso, pero no para el resto del público, que difícilmente encontrará placer en las arbitrariedades surrealistas de Buñuel y Dalí. Ni si quiera provocará ya escándalo su atrevimiento erótico o su antirreligiosidad, como mucho nos resultarán divertidas sus provocaciones, nos hará sonreír su humor negro, pero nada más. Es una película importante desde el punto de vista histórico, sin duda, y si queremos conocer qué es el surrealismo es recomendable su visionado junto a Un perro andaluz (1927), de sus mismos autores, pero no se debe recomendar para fines lúdicos. En mi opinión, el surrealismo es más eficaz cuando forma parte de una estructura narrativa lógica, como el propio Buñuel haría más adelante.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


