Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): El doctor Mabuse (1922)

Mabuse

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: DVD.

Valoración: ★★ (Podría volver a verla).

Ahí va la crítica:

El doctor Mabuse (Dr. Mabuse, der Spieler) (Fritz Lang, 1922): Aunque se distribuyera en dos partes subtituladas El jugador y El infierno, El Doctor Mabuse fue concebida y rodada como una película de cuatro horas y media, manteniendo en todo momento una unidad narrativa y de estilo, por lo que no dividiremos nuestro comentario como sucedió con las dos partes independientes de Las arañas (1919). Al contrario que aquella, Lang y Harbou se toman mucho más en serio su material, abandonan la ingenuidad aventurera para presentarnos un denso drama criminal donde el psicologismo toma mayor protagonismo que la acción pura, aunque tampoco carezca de ella. En un magnífico y trepidante prólogo, Mabuse es presentando como un especulador que manipula el valor de las acciones, pero pronto descubriremos que con sus poderes hipnóticos y sus dotes transformistas disfruta todavía más manipulando las vidas de las personas, en lo que algunos críticos han querido ver un germen del totalitarismo que pronto asolaría Alemania. No dudo que sus autores quisieran retratar una sociedad enferma, pero vista simplemente como un divertimento policíaco y fantástico acaba resultando deficiente en su segunda parte debido a un guión plomizo que está muy por debajo de la enorme capacidad visual de su director, demostrada aquí una vez más.

Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)

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2 pensamientos en “Crítica en 200 palabras (o casi): El doctor Mabuse (1922)

  1. Avatar de FernandoFernando en dijo:

    En esta ocasión discrepo significativamente. Yo vi las dos partes de «El Dr. Mabuse» en dos días consecutivos en la Filmoteca, pero aquí también puedo comentarlas en bloque como si fueran un todo único. A mi parecer, no es una obra maestra ni tan siquiera una película realmente magnífica, pero sí es una buena película -e incluso más que buena- con muchos puntos a su favor que compensan con creces de sus relativos defectos. Y eso que se trata de uno de los filmes que en toda mi vida se me han hecho más dolorosos de ver -a veces me produjo auténtico malestar físico, si bien esto lo digo como un elogio y no como un reproche- por motivos que expondré a continuación.

    El personaje del Dr. Mabuse es uno de los villanos más malvados y terroríficos, si no el que más, que yo haya contemplado nunca en una pantalla. A su lado, todos los psicópatas presuntamente fascinantes y magnéticos que nos ha ofrecido el cine comercial contemporáneo, desde Sharon Stone haciendo de Catherine Tramell hasta Javier Bardem haciendo de Anton Chigurh, pasando por el Hannibal Lecter de Anthony Hopkins y aun el John Doe de Kevin Spacey, revelan su verdadera condición: no son más que marionetas histriónicas en unas acomodaticias funciones de guiñol infantil. Por contraste, admito sin tapujos que en «El Dr. Mabuse» se me hizo muy cuesta arriba, y me dejó muy mal sabor de boca, el presenciar durante más de cuatro horas cómo esta peligrosísima alimaña asesina horriblemente o sume en la más atroz aflicción, sin sentir el menor escrúpulo ni remordimiento, a toda persona simpática, bondadosa y honesta que se cruza en su camino estorbando sus odiosos proyectos, y además siempre sale triunfante y queda impune de sus múltiples fechorías y crímenes. (Que conste que lo digo muy admirativamente hacia los audaces creadores de tal película y tal personaje.)

    Eso me demostró que Fritz Lang es o puede ser un cineasta genuinamente duro, en comparación con el cual hasta Sam Peckinpah casi parece almíbar de Walt Disney. Reconozco que hace falta mucha valentía, lo mismo artística que cívica, para no andarse con melindres y para poner implacablemente al público delante de un espejo que le refleja lo más escalofriante de la perversidad humana y el sufrimiento humano, sin hacer la más mínima concesión a la sensiblería ni dejar apenas resquicio para la esperanza.

    Concedo que el ritmo de la película presenta algunos baches de morosa lentitud y que su empleo de recursos expresionistas en la iluminación, el decorado o las interpretaciones incurre en diversos excesos de tanto en tanto. Pero la mayor parte del tiempo es una cinta absorbentemente angustiosa y, en fin, yo sería un lamentable tacaño si unos defectos menores me impidieran quitarme el sombrero homenajeando a un cineasta que me hizo pasar un increíble mal rato paradójicamente muy terapéutico y saludable. El mundo en general será mejor cuando hombres y mujeres prefieran afrontar las feas verdades antes que creer en bonitas mentiras, y «El Dr. Mabuse», con sus parciales imperfecciones y todo, es una relevante contribución a tan noble fin.

    • No estamos tan lejos en nuestra valoración, de hecho en mi comentario hay más elogios de lo que se espera de mi puntuación, pero yo no puedo ser más generoso con una película que me ha aburrido en bastantes tramos, principalmente de la segunda parte. Creo que no eran necesarios tantos minutos, y eso que la vi con un descanso bastante largo.

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