Crítica en cien palabras (o casi): Roma, ore 11 (1952)
Lugar de proyección: Sala 1 del Cine Doré (Filmoteca Española).
Formato de proyección: 35 mm.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Roma, ore 11 (Giuseppe De Santis, 1952): Un luctuoso suceso –el derrumbe de la escalera de un edificio por el peso de un centenar de chicas que peleaban por entrar a una entrevista de trabajo– sirve de excusa a su director para dos cosas: mostrar una extensa galería de bellezas femeninas y poner al descubierto la miseria económica y moral de la posguerra. A pesar del uso de decorados y de su tendencia al melodrama lacrimógeno en algunas tramas secundarias, se puede considerar una cinta neorrealista. Eso sí, de un neorrealismo algo blando, que no se atreve a llegar demasiado lejos en su discurso sociopolítico.
Criterio de valoración: ★ (Espero no volver a verla) ★★ (Podría volver a verla) ★★★ (Quizá la vuelva a ver) ★★★★ (Seguro que volveré a verla) ★★★★★ (La veré varias veces).



