Crítica en 200 palabras (o casi): La casa de bambú (1955)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
La casa de bambú (House of Bamboo) (Sam Fuller, 1955): No habían pasado muchos años desde el estreno de La calle sin nombre (William Keighley, 1948) cuando se realizó esta nueva versión en color y Cinemascope. El detalle procedimental que exhibía aquella desaparece por completo para centrarse en la aventura del protagonista como infiltrado en una organización criminal. Además, la acción se traslada a Tokio, en el contexto de la colaboración entre la policía local y la militar de Estados Unidos. Y como ayuda no tiene a un compañero del cuerpo, sino a una bella japonesa. A pesar de estos cambios, la trama principal es la misma y se resuelve de forma similar, lo que no deja de ser un error porque en ambas es bastante inverosímil. De todos modos, el nuevo contexto y el rodaje en exteriores reales le proporcionan un impacto visual muy destacado. Tanto es así que su director se permite prescindir de la lógica para, en aras de la espectacularidad, rodar la última secuencia en un parque de atracciones. Como el resultado es satisfactorio, se perdonan las incongruencias. Robert Ryan es más elegante que Richard Widmark, pero igualmente convincente, mientras que Robert Stack es algo menos soso que el Mark Stevens de la original.
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


