Crítica en 200 palabras (o casi): Lola Montes (1955)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Lola Montes (Max Ophüls, 1955): La última película de Max Ophüls destaca por su fuerza visual. Es la única vez que rodó en color y cinemascope, pero supo sacarle el máximo partido. Es un auténtico placer su visionado solo por su fotografía y su escenografía, incluidos los carruajes más fantásticos que se hayan visto nunca en el cine. Sin embargo, narrativamente hablando es una obra bastante espesa que no consigue fascinarnos con las peripecias de su protagonista. Lola Montes es una mujer bellísima que tuvo muchos amantes, incluidos el músico Franz Liszt y el rey Luis I de Baviera, pero que acabó convertida en una atracción de feria muy lucrativa; en realidad, un precedente de las estrellas de los programas del corazón actuales. Precisamente, las escenas que se desarrollan en el circo donde es exhibida son las que ralentizan el desarrollo de la historia en demasía. Peter Ustinov encarnaría al Jorge Javier de hoy alentando al público a saber más sobre la protagonista, incluso a pagar por besar su mano, mientras que los flashbacks serían las vídeos breves que ilustran la vida de la susodicha. La falta de una línea narrativa clara la perjudica notablemente, aunque se comprenda la intención crítica de su autor.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


