Crítica en 200 palabras (o casi): El motel de Norman (1987)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
El motel de Norman (Bates Motel) (Richard Rothstein, 1987): Después de Psicosis III (Anthony Perkins, 1986) hubo un Psicosis IV (Mick Garris, 1990), pero entremedias apareció este infame producto televisivo que ninguna relación narrativa tiene con aquellas películas. En realidad, sería una continuación directa del Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) original en la que Norman Bates aparece brevemente en pantalla para morir y legar su famoso motel a un compañero del psiquiátrico mucho más joven, una especie de hijo adoptivo encerrado por haber matado a su padre de niño. Una vez libre, se encargará de reflotar el negocio sin tener muchas luces para ello y evitando la tentación de especular con el valioso terreno. Por supuesto, la posible presencia de la madre de Norman inquietará al protagonista mientras que provocará la risa en el espectador, sobre todo en su estúpida parte final. La película oscila entre la comedia, el terror e incluso el drama fantástico sin ninguna lógica, apareciendo personajes sin ton ni son en una historia sin rumbo puesta en escena de la manera más vulgar posible. No nos extraña que su director no dirigiera nunca más. Bud Cort, cuya efímera fama se debió a Harold y Maude (Hal Ashby, 1971), es un protagonista de una expresividad insufrible.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)



Demasiado generoso para mi gusto