Crítica en 200 palabras (o casi): Estado de sitio (1972)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Estado de sitio (État de siège) (Costa-Gavras, 1972): Primero fue la dictadura de los coroneles de Grecia en Z (1969), luego las purgas estalinistas de Checoslovaquia en La confesión (1970) y ahora la lucha entre el Estado de Uruguay y el grupo guerrillero Tupamaros. A riesgo de ser encasillado por repetir cierta fórmula de cine político, Costa-Gavras ofrece otro intenso relato protagonizado por autoridades gubernamentales y revolucionarios. En medio se sitúa a un ciudadano norteamericano secuestrado por los rebeldes bajo sospecha de instruir a la policía uruguaya en métodos de tortura. Es decir, en este caso no se puede hablar de una historia de buenos y malos, ya que no es posible empatizar ni con los políticos y militares que sostienen un sistema corrupto, ni con los insurgentes que emplean la violencia y el chantaje para someter a una democracia, por imperfecta que esta sea. Eso sí, el secuestrado –de nuevo interpretado con mucha convicción por Yves Montand–, que tampoco es una víctima inocente, aporta el lado humano que necesita toda narración. Prueba de que el director griego está cada vez más seguro de su oficio, es que su estilo es más sobrio y no necesita recurrir a los efectismos de sus anteriores obras.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


