Crítica en 200 palabras (o casi): The Brutalist (2024)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
The Brutalist (Brady Corbet, 2024): Cuando uno se encuentra con una película cuyos materiales narrativos nos repelen por ser tan manidos, es difícil mantenerse frío para valorarla cinematográficamente. Aquí estamos ante la enésima utilización del holocausto judío para conmover a los espectadores y hacerlos más receptivos a su discurso ideológico, que oscila entre una simplista crítica al sueño americano y la justificación más descarada del sionismo. Su protagonista, un arquitecto húngaro que ha sobrevivido a la guerra, conocerá a un mecenas que lo ayudará y explotará a partes iguales, incluso lo violará en la escena más grotesca de las muchas que contiene la cinta, sobre todo en su segunda parte. En cambio, en su primera hora y cuarto se mantiene cierta atractiva tensión narrativa. No nos conmueven demasiado sus peripecias, pero hay cierta belleza en su puesta en escena mientras se crean algunas expectativas dentro de su frialdad expositiva. Todo se viene abajo, sin embargo, cuando se opta por la grandilocuencia expresiva y el tremendismo narrativo para contar la construcción de un monumento cuyas intenciones ocultas se nos explicarán, para más inri, en un impresentable epílogo. Por otro lado, las drogas y el sexo son elementos utilizados de la manera más infantilmente provocadora.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


