Crítica en 200 palabras (o casi): El último suspiro (2024)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
El último suspiro (Le dernier souffle) (Costa-Gavras, 2024): Con noventa años cumplidos, Costa-Gavras reflexiona sobre la muerte, o más bien sobre la mejor manera de afrontarla cuando se sabe que está cerca debido a una enfermedad incurable. Y lo hace en forma de ensayo fílmico, es decir, sin una elaborar una narracción convencional, sino que sus personajes –un filósofo que quiere escribir un libro sobre el tema y un médico de cuidados paliativos– vehículan una pequeña indagación sobre el tema presentando algunos ejemplos relacionados con el asunto, tal y como hace el libro de Régis Debray en el que se basa. Ya por eso es una película singular, pero además sorprende por su liviana manera de presentarlos porque, siendo dramáticas las situaciones planteadas, matiene siempre un ligero tono de comedia gracias a la afabilidad que insufla Kad Merad a su personaje cuando trata a sus pacientes y a la desconcertada indefensión que tan bien sabe imprimir Denis Podalydès a su filósofo. Sin embargo, también tiene un aire de irrealidad, de artificio casi lírico, que le resta eficacia como retrato verídico de la situación sanitaria de Francia, mientras que en algunos instante se nota demasiado su intención didáctica, como si estuviera pensada para ilustrar un curso sobre la materia.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


