Crítica en 200 palabras (o casi): Felicidades, Tovarich (1995)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD (origen TV).
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
Felicidades, tovarich (Antonio Eceiza, 1995): Hay películas tan deficientes que ni siquiera se llegaron a estrenar. Esta es una de ellas, a pesar de contar con el protagonismo de Francisco Rabal. Su presencia en los años noventa ya no garantizaba nada comercialmente, pero da pena verle en un producto tan deslavazado. Como otros cineastas de izquierdas, Eceiza dio lo mejor de sí durante el franquismo y no cuando tuvo más libertad creativa en democracia. Su protagonista debe tener mucho de él mismo porque se trata de un viejo militante jubilado que trabajó en el cine. Su complicidad con su nieta, editora de televisión, permite algunos juegos metalingüísticos que resultan algo tontos dentro de esta mezcla de drama familiar y película de carretera. El problema es que todas las situaciones son ridículas o inverosímiles, y no porque los actores no sean competentes, sino porque el guion nunca debió plasmarse en imágenes. Apenas se entienden los conflictos familiares planteados, las razones del protagonista para huir, la insatisfacción vital de su nieta y, en definitiva, las reacciones de la totalidad de los personajes. Como visualmente tampoco destaca en nada, nada se puede salvar. Parece un intento de hacer cine comercial por alguien que no cree en ello.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


