Crítica en 200 palabras (o casi): Ted Bundy (2002)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Ted Bundy (Matthew Bright, 2002): Ted Bundy fue uno de los asesinos en serie más mediáticos de Estados Unidos, no solamente por la gran cantidad de víctimas que murieron en sus manos en los años setenta –chicas jóvenes exclusivamente–, sino también por su carisma. No era un acomplejado, tenía una novia y sabía seducir a las mujeres, pero disfrutaba más con la necrofilia que con sus parejas. Se fugó dos veces, se defendió a sí mismo en el juicio y dio varias entrevistas antes de ser ejecutado en la silla eléctrica. Es un enorme personaje para protagonizar una película, y esta lo aprovecha ajustándose bastante a los hechos. Es casi un docudrama televisivo por su minuciosa reconstrucción de los acontecimientos, incluso el uso de algunas imágenes reales, y por su convencional puesta en escena. De hecho, esa frialdad expositiva es lo que confiere a la película una extraña morbosidad, pues nunca se explica la psicología del personaje, simplemente le seguimos en sus andanzas sin pretender que empaticemos con él. Esa objetividad de la mirada del realizador se aplica también en la magnífica secuencia final de la ejecución, tan horrible como los asesinatos del ejecutado. Michael Reilly Burke convence, además, con su histriónica interpretación.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


