Aquí está mi nueva película (2): Obra de arte

Por fin, pasados ya unos cuantos meses desde que lo rodé, ha llegado el momento de presentar mi último cortometraje ante el público. Esta vez va a ser en uno de los certámenes más importantes de España, el Festival de Málaga. Será hoy, jueves, a las 20:00 en el Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia (C/ Ollerías, 34). La suerte está echada y el público dará su implacable opinión, como debe ser.
Hará dos años comentaba a propósito de mi anterior cortometraje, Todavía sigo vivo, lo adictiva que puede ser la experiencia de dirigir a pesar de las dificultades para encajar todos los elementos en el tiempo preciso. Me reafirmo en la impresión, pero esta vez, siendo un rodaje en un solo día y en una sola localización, los riesgos eran menores, aunque no inexistentes. Fue un solo día, pero muy largo y caluroso. Nunca se debería rodar más de ocho horas en esas condiciones porque nadie puede mantener la mente fresca tanto tiempo. Y en especial los actores, cuya fatiga puede acabar viéndose reflejada en la pantalla. Afortunadamente, la profesionalidad y entrega de Marta Belaustegui y María Miguel consiguió anular ese peligro, mientras que el resto del equipo logró que la jornada no fuera excesivamente prolongada.
La principal novedad para mí, aparte de contar con dos actrices de larga trayectoria, fue el rodaje en plató, con lo que eso tiene de ventajoso desde el punto de vista logístico y, más importante todavía, por la posibilidad que nos da de crear desde cero el espacio escénico. La dirección de arte de Laura García-Serrano y la fotografía de Josu Ortiz, en completa comunión, consiguieron el llamativo resultado que se puede ver en pantalla. Aunque solo fuera por un día, nos pudimos sentir como en estudio del cine clásico, controlando todos los aspectos sin interferencias externas.

¿Y de qué va Obra de arte? Pues nada más y nada menos que de la imposibilidad de tener claro a ciencia cierta la diferencia entre una obra de arte y la basura, tal cual. Pues no han sido ni una ni dos veces las ocasiones en que los encargados de la limpieza de un museo de arte contemporáneo han tirado a la basura una obra de arte. De esa situación parte mi historia, potenciando su inevitable lado cómico.
Espero que pronto podáis verla.


