Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): El hombre atrapado (1941)

ManHunt

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: Blu-ray.

Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).

Ahí va la crítica:

El hombre atrapado (Man Hunt) (Fritz Lang, 1941): Como judío que huyó del nazismo, es lógico que, una vez iniciada la Segunda Guerra Mundial, Fritz Lang se sumara a la corriente de películas antinazis que produjo Hollywood en este periodo. Desde la primera secuencia –el protagonista intenta matar al mismísimo Hitler– se siente su odio hacia los que están gobernando violentamente su país, permitiéndose, incluso, acabar la película con una incitación explícita al asesinato. No se anda con melindres morales, por tanto, hasta el punto de llegar a dar valientemente la razón al irónico jerarca nazi cuando este consigue que nuestro protagonista confiese sus intenciones asesinas. Es un discurso inesperado que eleva un material narrativo algo endeble, pues el MacGuffin principal –el nazi necesita una confesión escrita de la implicación del gobierno británico en el intento de asesinato del Führer– es demasiado absurdo, aunque coherente con el gusto del director alemán por los folletines de espías. De hecho, algunas escenas nos recuerdan a sus anteriores películas sobre organizaciones criminales secretas, aunque en realidad estemos en el terreno del cine negro más estilizado, fatalista y romántico, con la presencia de una Joan Bennett demasiado lacrimosa que dará pronto lo mejor de sí en manos de este mismo director.

Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)

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2 pensamientos en “Crítica en 200 palabras (o casi): El hombre atrapado (1941)

  1. Avatar de FernandoFernando en dijo:

    Sólo he visto una vez «El hombre atrapado»: en la Filmoteca -¿cómo no?- hace unos 35 años. Ya no recuerdo mucho de su línea argumental, exceptuando el intento de matar a Hitler con un rifle de mira telescópica. Pero sí que me acuerdo de haber salido de la sala de proyecciones un tanto decepcionado y frustrado. Yo tenía muy buenas referencias de esta película por parte de una serie de críticos considerados por mí como bastante inteligentes y sensibles; y sin embargo me pareció relativamente simplista y tediosa. Se dejaba ver y contenía cosas eminentes, pero no convencía mucho en conjunto. Buenas intenciones no acompañadas de resultados idénticamente buenos.

    Lástima, porque el reparto es excelente; y el guionista es nada menos que Dudley Nichols, en cuya mente privilegiada nacieron varios notables guiones escritos para el propio Lang («Perversidad»), John Ford («El juez Priest» y «La diligencia»), Howard Hawks («La fiera de mi niña» y «Río de sangre»), Jean Renoir («Aguas pantanosas» y «Esta tierra es mía»), René Clair («Diez negritos»), Henry Hathaway («El correo del infierno» y «El príncipe Valiente»), Anthony Mann («Cazador de forajidos») y George Cukor («El pistolero de Cheyenne»). Pero hasta el mejor escribano echa un borrón.

    «El hombre atrapado» fue el primer miembro de un curioso cuarteto de películas antinazis dirigidas por Fritz Lang durante su periplo hollywoodiense. El segundo sería la espléndida «Los verdugos también mueren»; el tercero, la pésima «El ministerio del miedo»; y el cuarto, la estimable «Clandestino y caballero». Ya iremos analizando todas estas cintas y comparándolas entre sí en sus virtudes y defectos.

    Finalizo por hoy con una observación marginal sobre Joan Bennett, la actriz-fetiche por antonomasia de Fritz Lang. No coincido del todo con la opinión de que dio lo mejor de sí en manos de este director. En verdad, sus interpretaciones en «La mujer del cuadro», en «Perversidad» e incluso en «Secreto tras la puerta» bien merecen el calificativo de sublimes. Pero el mérito no es sólo de la férrea dirección de Lang, quien famosamente trataba a todos sus actores como marionetas. Ella hizo un despliegue de talento igual de apabullante -y con realizadores más inclinados a colaborar creativamente con sus elencos actorales aceptándoles sugerencias y permitiéndoles una cierta libertad de acción- en dos magistrales filmes de Max Ophüls y Vincente Minnelli («Almas desnudas» y «El padre es abuelo», respectivamente) y en un buen melodrama de Douglas Sirk («Siempre hay un mañana»).

    • Mi comentario sobre Joan Bennett no excluye que también diera lo mejor con otros directores, pero estaba pensando en las próximas películas de esta retrospectiva respecto a esta en la que no está tan bien.

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