Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Un festival estancado: Nocturna 2015

nocturna2015

La tercera edición de Nocturna, el Festival de Cine Fantástico de Madrid, ha servido para constatar lo difícil que resulta romper la dinámica de los años anteriores. A juzgar por el limitado público que asiste, el escaso atractivo de las películas presentadas y los repetidos fallos de proyección padecidos, esta cita anual con el género parece no progresar de un año a otro. Lo que funcionaba –organización general del evento y homenajes a personalidades del género– sigue funcionando, pero lo que no –las películas, sobre todo– no mejora. Esperemos que el próximo año dé el salto de calidad necesario para que no tengamos que añorar otra vez a Sitges.

El palmarés de la Sección Oficial ha sido muy sintomático de la mediocridad del concurso. Todo los premios, todos –película, director, guion, actor, actriz y efectos especiales–, recayeron en la misma película, la húngara Liza, the Fox-Fairy (Károly Ujj Mészáros, 2015), evidenciando que poco se podía rescatar del resto de la competición. Solo Exeter (Marcus Nispel, 2014) logró compartir dos de los premios, los de guion y efectos especiales. Aunque este cronista no pudo comprobar por sí mismo la calidad de todas las películas de la competición, los comentarios recabados entre otros blogueros nos confirmaron esta mala impresión.

liza-fox-fairy

Liza, the Fox-Fairy es, ciertamente, una digna ganadora. Con un potente diseño visual y un guion repleto de ideas y buen humor negro, ha demostrado que hay mucho más en el cine fantástico que asesinos en serie, excursionistas perdidos en el bosque o monstruos del más allá. En realidad, su eficacia se encuentra en su equilibrada mezcla de policíaco, comedia romántica y fantástico, pudiendo contentar a los aficionados de cualquiera de esos géneros. Su solterona protagonista ve como su destino amoroso es perturbado una y otra vez por su amigo fantasma, un antiguo cantante pop japonés, hasta que un singular detective entra en contacto con ella. Su desarrollo y conclusión guarda más de una sorpresa.

La presencia de la esperada It Follows (David Robert Mitchell, 2014) puede verse desde dos puntos de vista. Por un lado, Nocturna no pudo apuntarse su descubrimiento –razón principal de estas citas– porque ya se había visto en Sitges y se estrenaba en salas comerciales esta misma semana.  Pero, por el otro lado, sirvió para animar un festival necesitado de películas-acontecimiento. Es un filme incoherente e inverosímil, pero las fuertes impresiones recibidas por sus espectadores la convertirán en una película tan difícilmente olvidable como su premisa argumental: una maldición consistente en ser perseguido sin prisa, pero sin pausa, por inquietantes personas anónimas solo puede transmitirse por vía sexual…

Headless

Del resto de la programación, solo Headless (Arthur Cullipher, 2015) conseguirá permanecer un tiempo en la memoria. En este caso no por su originalidad temática –solo asistimos a la brutalidad que ejerce un psicópata con sus víctimas y a flashbacks sobre su infancia–, pero si por su malsana ambientación setentera. Si el espectador no supiera que es una película actual, creería estar viendo una película digna de competir en su momento con La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974).

Las demás pasarán pronto al olvido. Aunque para ser justos, hay que diferenciar entre las películas fallidas que intentaban ofrecer un producto coherente y las que solo fueron una pérdida de tiempo. Entre las fallidas encontramos Terminus (Marc Furmie, 2015), Exeter, Horns (Alexandre Aja, 2013), The House on Pine Street (Aaron Keeling y Austin Keeling, 2015) –ya comentadas suficientemente en este blog–, y la española Vampyres (Víctor Matellano, 2015), incapaz de recrear la atmósfera de las películas de José Ramón Larraz a las que parece querer emular. Por otro lado, Indigenous (Alastair Orr, 2014), We Are Monsters (Sonny Laguna y Tommy Wiklund, 2015), Fear Clinic (Robert Hall, 2015), Bunny the Killer Thing (Joonas Makkonen, 2015) y Zombie Fight Club (Joe Chien, 2014), todas ellas caracterizadas por su brutalidad y su total falta de imaginación, no hicieron más hacernos perder nuestro valioso tiempo. Algo siempre imperdonable.

Backcountry

Aunque este festival sea muy puro temáticamente, sin apenas “desviaciones” por otros géneros, se agradece que pudiera colarse una película como Backcountry (Adam MacDonald, 2014). Está basada en hechos reales y no contiene ningún elemento fantástico, pero las peripecias de sus perdidos excursionistas y su encuentro con un feroz oso aportaron los instantes de suspense más logrados del certamen. Quizá está sería la solución para Nocturna: abrir las puertas a otros géneros en su programación.

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