Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en cien palabras (o casi): La gran seducción (2013)

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Lugar de proyección: Sala 4 del Cine Conde Duque Santa Engracia.

Formato de proyección: DCP.

Valoración: ★★ (Podría volver a verla)

Ahí va la crítica: 

La gran seducción (The Grand Seduction) (Don McKellar, 2013): Que todos los habitantes de un puerto pesquero se esfuercen en dar una imagen diferente de su localidad para convencer a un joven médico de que viva allí –pues su presencia facilitaría que una empresa instale allí la fábrica que les proporcionará empleos– es una simpática premisa, aunque no muy original –recuérdese por ejemplo Bienvenido Mr. Marshall–. Tampoco lo es su desarrollo, previsible y convencional en demasía, pero sí presentar como positiva esa evidente claudicación de los personajes ante la lógica del capitalismo. Aunque no sea una película política, esto añade un matiz desolador a su argumento.

Criterio de valoración: ★ (Espero no volver a verla) ★★ (Podría volver a verla) ★★★ (Quizá la vuelva a ver) ★★★★ (Seguro que volveré a verla) ★★★★★ (La veré varias veces).

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Un pensamiento en “Crítica en cien palabras (o casi): La gran seducción (2013)

  1. Pia Torres en dijo:

    ¡Definitivamente, es buena! Pocas veces un remake llega al nivel de la película original. En el caso de “La gran seducción”, logra mantener (y mejorar, en algunos momentos) lo que ya pudimos ver hace 10 años de la mano del director Jean-François Pouliot. En esta nueva versión seguimos sin salir de Canadá, aunque cambiamos el francés por el inglés. La propuesta actualizada de Don McKellar nos vuelve a situar en un pequeño pueblo costero de Quebec, donde sus habitantes tratarán de ‘seducir’ al nuevo doctor para que se instale permanentemente. Este remake se gana a pulso la categoría de ‘cine para toda la familia’ gracias a los recurrentes tópicos y divertidas escenas que se suceden sin cesar. Sin embargo, la película vuelve a caer en los tópicos propios de las películas rurales, como la idea de que la gente verdaderamente auténtica vive en los pueblos. En definitiva, nos presenta un pueblo hecho a la medida del personaje de T. Kitsch, pero realmente trata de convertirse en el destino perfecto para el espectador. Ver esta propuesta nos asegura, dos horas de deliciosa comedia rural, junto con unas irresistibles ganas de viajar lejos de la gran ciudad.

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