Crítica en 200 palabras (o casi): Hanna K. (1983)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Hanna K. (Costa-Gavras, 1983): Un director tan comprometido con asuntos políticos como Costa-Gavras no podía dejar de dirigir su mirada hacia el eterno conflicto de Israel y Palestina. Más de 40 años han pasado desde el estreno de esta película y ahí siguen matándose, por lo que el contexto en el que se desarrolla este drama sigue vigente. Lo sorprendente de esta propuesta es que el conflicto político queda en segundo plano a pesar de que uno de los personajes es un palestino que intenta recuperar la casa familiar y sobre el que recaen las sospechas de ser un terrorista. La abogada que lo defiende renuncia a ir a Francia a abortar para no abandonar su caso, lo que desliza el argumento hacia un drama familiar protagonizado también por el padre israelí del niño y el marido francés de ella. Es evidente el simbolismo político que se pretende con esos personajes, pero este enredo melodramático es tan inesperado para este tipo de películas que dejó insatisfechos a los partidarios de uno u otro bando. A los espectadores menos involucrados, sin embargo, no pueden dejar de conmoverles las relaciones que se establecen entre estos personajes, seres humanos con sus virtudes y sus defectos.
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


