Crítica en 200 palabras (o casi): El hombre de mimbre (1973)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
El hombre de mimbre (The Wicker Man) (Robin Hardy, 1973): Como en 2013 se reintegraron los planos que los productores cortaron para su estreno, ahora podemos disfrutar, tal y como fue concebida, de una obra cuya etiqueta “de culto” está más justificada que nunca. La premisa de una investigación criminal en una isla remota de Escocia por parte de un único policía sirve para conducirnos a un choque de religiones brutalmente resuelto. El protagonista investiga la desaparición de una niña y se encuentra con una población entregada al paganismo, con todo su folclore musical, sus rituales de sacrificio y su desinhibición sexual. Y como él es un cristiano muy puritano, el conflicto es inevitable, sin que el guion tome partido por ninguno. Tan ridículos parecen los escrúpulos del investigador como los rituales primitivos de los aldeanos. Ambos se presentan como fruto del fanatismo, lo que, a la altura de 1973, debió de ser bastante escandaloso porque se podía leer como una sátira del cristianismo, pero también del movimiento hippie. A pesar de ser visualmente algo rudimentaria, sin alardes estéticos y con una realización algo plana, es una película de terror a la luz del día bastante más inquietante que muchas obras de la misma época mejor acabadas técnicamente.
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


