Crítica en 200 palabras (o casi): La gran pasión (1946)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
La gran pasión (I’ve Always Loved You) (Frank Borzage, 1946): Los estudios de Hollywood tenían muy claras las fórmulas genéricas para llegar al público, pero a veces intentaban elevarlas culturalmente para darles un barniz de prestigio artístico. Así sucede en este melodrama protagonizado por concertistas de piano, lo que da pie a numerosas interpretaciones de música clásica salidas de las manos ocultas de Artur Rubinstein, nada menos. Es la historia de un vanidoso maestro que ejerce de Pigmalión con una joven con mucho talento, pero que luego, cuando ella le demuestra ante el público que es tan buena como él, rompe esa relación artística. Lo que hace bastante indigerible su argumento es el empeño en dar explicaciones pseudofilosóficas a meras pulsiones sentimentales. Se recurre al tópico del artista incapaz de tener relaciones amorosas porque descuidaría su arte, o al de la transmisión de padres a hijos de las cualidades artísticas, y, además, como es imposible transmitir los conflictos planteados durante las interpretaciones musicales, es el público de los conciertos el que debe ir explicándolos al espectador de la película. Los lujosos escenarios y vestuarios fotografiados en color, incongruentes con la parte rural de la narración, confirman su componente kitsch. Pese a sus excesos, se sigue con cierto interés.
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


