Crítica en 200 palabras (o casi): Una mujer singular (1979)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: VOD (ok.ru).
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
Una mujer singular (Clair de femme) (Costa-Gavras, 1979): Es comprensible que Costa-Gavras quisiera cambiar de tercio para no encasillarse y, tras encadenar varios éxitos con sus obras políticas, arriesgara en un terreno nuevo para él: el cine romántico. Para ello eligió una novela de Romain Gary que, a juzgar por los diálogos, era bastante difícil de adaptar con naturalidad. Es muy difícil de creer que las personas hablen de ese modo, con tanta intención velada en cada frase, con sus dobles sentidos y su estilo literario. El sinsentido de algunas de las acciones de sus protagonistas podría entenderse por la desubicación existencial que sufren, pero al final todo parece fruto de un discurso compuesto de aforismos mal hilvanados sobre la necesidad de superar las pérdidas. Un hombre y una mujer se conocen justo en el momento en que están intentando superar el fin de sus matrimonios y dudan si iniciar o no una relación. Por ahí aparece otro personaje, un adiestrador de perros circenses que teme morir antes que su mascota preferida, que no sabemos si era un intento fallido de dar una nota cómica. Pese a todo, Yves Montand y Romy Schneider consiguen imprimir algo de personalidad a sus imposibles roles. Ah, y aparece Roberto Benigni sorprendentemente.
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


