Crítica en 200 palabras (o casi): El club de la lucha (1999)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
El club de la lucha (Fight Club) (David Fincher, 1999): No es habitual encontrar en el cine norteamericano más comercial un discurso filosófico tan explícito y negativo como el de esta película. Sin embargo, el germen revolucionario que su mensaje anticapitalista pudiera tener queda pronto desactivado por dos motivos. El primero, porque el protagonista que vehicula ese discurso es un chalado con doble personalidad, un Jekyll y Hyde, o más bien un malvado Carabel, cuyo lado oscuro le permite liberarse de las ataduras sociales para actuar sin escrúpulos. Y el segundo, porque el grupo terrorista que se acaba formando está compuesto de tarados que siguen al líder de la secta sin discutir sus órdenes, siendo imposible empatizar con una causa con evidentes connotaciones fascistas. No es de extrañar que en su estreno no fuera bien recibida por su contenido, pero su fuerza visual y narrativa, unidas al magnetismo de Brad Pitt y Edward Norton, la convierten en una obra muy sólida que refleja muy bien el nihilismo de una parte de la sociedad occidental de finales del milenio. Tantos años después, su trasfondo sigue estando vigente, pero ya se han encargado las grandes corporaciones tecnológicas de desactivar cualquier conato de rebeldía, dejando al cine sin su ya escasa fuerza movilizadora.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


