Crítica en 200 palabras (o casi): Rosita, la cantante callejera

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Rosita, la cantante callejera (Rosita) (Ernst Lubitsch, 1923): Cuando Lubitsch llegó a Estados Unidos llevaba realizados una veintena de largometrajes de diversos géneros, algunos de gran éxito. No era un desconocido en Hollywood, ni mucho menos, por lo que no debe extrañarnos los enormes medios puestos a su disposición en su debut norteamericano ni que la estrella principal fuera Mary Pickford, nada menos. El cambio de aires parece que le vino muy bien en el sentido narrativo, mucho más preciso y matizado, vislumbrándose ya la ironía que le hará famoso a la hora de tratar asuntos amorosos. La ambientación en una Sevilla de Carnaval o en el palacio del rey de España son de fantasía, nunca pretende ser realista sino deslumbrarnos con la magnificencia de sus decorados. En ellos se mueven un rey que desatiende los asuntos de Estado por sus devaneos con las mujeres, una cantante callejera que será su nuevo capricho, un noble dispuesto a dar su vida por la misma chica, y la reina, conspirando para atar en corto al monarca. Las inverosimilitudes psicológicas son las habituales en las comedias románticas de aquellos años, pero se perdonan con gusto por el enorme dinamismo de las secuencias y la gracia interpretativa de su reparto.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


