Cinema Nostrum

Blog de Rafael Nieto Jiménez, historiador del cine y empresario audiovisual

Crítica en 200 palabras (o casi): Cero en conducta (1933)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.

Formato de proyección: DVD.

Valoración: ★★ (Podría volver a verla).

Ahí va la crítica:

Cero en conducta (Zéro de conduite) (Jean Vigo, 1933): A rebufo de L’Atalante (1933), este mediometraje de Vigo también ha sido mitificado en exceso por su carácter vanguardista. Es cierto que es incluso más libre que su único largometraje, pues intenta ser consecuente en su forma fílmica con el contenido anárquico de su argumento: en un internado, un grupo de chicos rompe las reglas establecidas mientras sus guardines y profesores no consiguen evitar su rebeldía. Es una rebeldía juguetona que se contagia a la cámara y el montaje, utilizando recursos sorprendentes porque no responden a una lógica sistemática. En ese sentido, es una película vibrante, pero también muy imperfecta. Seguramente, a su director no le importaba demasiado la perfección técnica, pero es menos asumible su nula preocupación por la construcción de personajes. Ni los niños ni los profesores tienen apenas una personalidad definible, están puestos delante de la cámara como muñecos sin alma para que el realizador juegue con ellos. El resultado es muy irregular, carece de fuerza visual excepto en la célebre escena de las plumas volando, y su sentido del humor es muy simplón. Sin duda, es una de las películas más sobrevaloradas de la historia del cine. Ni el propio Jean Vigo la hubiera ensalzado tanto.

Criterio de valoración:

● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)

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