Crítica en 200 palabras (o casi): París Tombuctú (1999)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
París Tombuctú (Luis García Berlanga, 1999): La última película de Berlanga es una triste despedida, tanto por el contenido de la obra como por su deficiente plasmación fílmica. El protagonista que encarna Michel Piccoli parece una variante del personaje que interpretó en Tamaño natural (1974), en combinación con el Edmund Gwenn de Calabuch (1956), y seguramente tenga mucho del propio Berlanga. Insatisfecho con su vida, especialmente la sexual, e incapaz de suicidarse, emprende un viaje en bicicleta hacia Tumbuctú para acabar cayendo en la localidad valenciana de Calabuch (Peñíscola, en realidad), donde entablará relación con muy diversos y simpáticos personajes que lo harán desistir de su empeño. El desbarajuste de su puesta en escena podrá responder a cierta idea anárquica de su arte cinematográfico y tener cierta coherencia con la desazón de lo narrado, pero el resultado acaba siendo muy chapucero. La acumulación de situaciones chucas y gamberradas escatológicas no consigue conformar una narración sólida. Sí, quizás sea una obra conscientemente libre, pero eso no es un valor en sí mismo si el espectador no puede contagiarse de esa alegre forma de rodar. Todo queda en manos de la mayor o peor fortuna de sus muchos y consagrados intérpretes, con Concha Velasco como las más convincente.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


