Crítica en 200 palabras (o casi): Bim, el pequeño asno (1951)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Bim, el pequeño asno (Bim, le petit âne) (Albert Lamorisse, 1951): En una isla de un país de oriente, cada niño tiene un burrito como mascota con la que jugar. Uno de esos niños, el más pobre, se queda sin el suyo porque se lo roba el hijo del caíd, que en vez de jugar con él le hace perrerías. Intentará recuperarlo sin conseguirlo y será hecho prisionero por el propio caíd, pero el hijo de este se dará cuenta de su mala conducta y, cuando el burrito sea llevado al carnicero para ser ejecutado, se unirá a los demás niños para salvarlo. Dentro de la simplicidad argumental propia de un producto pensado para el público infantil, es una película de aventuras muy dinámica. Todos los adultos que aparecen son personajes negativos, sin ninguna piedad por el animal, mientras que los niños forman una sociedad solidaria. Sin duda, es una fantasía que no pretende retratar la realidad, sino “educar en valores”, como se dice hoy en día. Nada hay que objetar cuando se hace con la suficiente amenidad, aunque la narración de Jacques Prévert tenga demasiado peso en una película sin apenas sonido diegético y con ella quiera adjudicar pensamientos improbables para un animal por muy tiernos que nos parezcan.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


