Crítica en 200 palabras (o casi): El marqués, la menor y el travesti (1982)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD (origen TV).
Valoración: ● (No debería haberla visto).
Ahí va la crítica:
El marqués, la menor y el travesti (Alfonso Balcázar, 1982): Es comprensible que su director se ocultara bajo el pseudónimo de Al Bagran, porque difícilmente se puede uno sentir orgulloso de haber realizado semejante engendro. Dentro del cine S también hubo grados de calidad aunque todos fueran productos improvisados con cuatro perras para satisfacer el ansia de carne de los reprimidos espectadores masculinos de la época. Solo el cachondo sentido del humor de algunas de ellas las redime un poco, pero este no es el caso porque su humor es realmente inepto. La trama es muy sencilla: la hermana del mayordomo de un marqués pretende seducir al noble, pero a ella le interesa más el mozo de cuadras. Y el marqués, por su lado, se interesa más por otra chica interpretada, es un decir, por la dulce Andrea Albani –veinte películas de este género hizo en solo dos años–, resultando luego que tiene pito. Todo es una excusa para intercalar las habituales escenas de sexo tristemente fingido, apareciendo otras chicas por ahí sin ningún sentido narrativo, incluso en arbitrarios flashbacks solo pensados para meter más escenas lésbicas. Ni siquiera nos aporta nada desde el punto de vista histórico o sociológico, pues nada tiene que ver con la realidad.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


