Crítica en 200 palabras (o casi): Ariel (1988)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Ariel (Aki Kaurismäki, 1988): Tras el desvío que supuso Hamlet va de negocios (1987), Kaurismäki retomó la fructífera vía que había iniciado en Sombras en el paraíso (1986). De nuevo, sus protagonistas pertenecen al mundo de los desfavorecidos que, pese a sus graves problemas –aquí el protagonista pierde su trabajo y luego incluso va a la cárcel– consiguen vivir instantes de felicidad romántica sin pensarlo demasiado, sin preámbulos innecesarios. También se introducen algunos elementos del cine negro, pero siempre desde el punto de vista burlón que caracteriza al director, ya que las torpezas de sus inexpertos protagonistas como atracadores dan mucho juego en ese sentido. La amistad y el amor se expresan sin apenas expresarse, paradójicamente, pero eso le confiere una singular fuerza a la austera narrativa de Kaurismäki a la vez que se nos hacen increíblemente simpáticos sus personajes. De nuevo, como ha sucedido en varias películas anteriores, escapar del país es la mejor opción que encuentran los protagonistas, como si Finlandia fuera un país invivible. Y a juzgar por los escenarios por donde transita la historia –un deprimente bingo donde todos juegan en silencio es la mejor muestra–, es la mejor opción si se quiere evitar el suicidio.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


