Crítica en 200 palabras (o casi): Muchachas de uniforme (1931)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Muchachas de uniforme (Mädchen in Uniform) (Leontine Sagan y Carl Froelich, 1931): En un internado de señoritas rige una disciplina muy severa, pero una de las profesoras trata a las chicas con más cariño y por ello es la más querida. El problema es que una nueva alumna, huérfana de madre, se encariña demasiado con ella y la película entra en terrenos homoeróticos inesperados para ser una producción de 1931. En el microcosmos de esta residencia no existen los hombres más que como el anhelo fantasioso de algunas alumnas, mientras que la camaradería entre las chicas facilita las relaciones sentimentales entre ellas, más o menos inocentes pero en las que pueden entrar en juego los celos si la profesora presta atenciones especiales a alguna de ellas. Todo ello está muy bien expresado con un elenco completamente femenino muy convincente y dirigido por una mujer –aunque con la supervisión de Carl Froelich, quizás por desconfianza hacia la debutante– que sabe crear una atmósfera sensual en un entorno tan castrador. Y sobre todo, no culpabiliza los deseos de sus personajes, sino al contrario, los muestra con una completa naturalidad. Es un ejemplo casi perfecto –técnicamente tiene algunas deficiencias– de cómo tratar un asunto potencialmente escandaloso sin caer en el activismo adoctrinador.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


