Crítica en 200 palabras (o casi): ¿Quién puede matar a un niño?

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976): En su segundo y último largometraje para el cine, Ibáñez Serrador quiso ser más rompedor y no quedarse solo en la imitación de los clásicos como había hecho en su anterior La residencia (1969). Desde la secuencia de créditos inicial pretende incomodarnos con imágenes espeluznantes de sufrimiento infantil extraídas de conflictos bélicos bien reales. Su pertinencia se entenderá posteriormente, cuando descubramos la sencilla, pero impactante, explicación a los acontecimientos que vemos en pantalla: los niños de una pequeña isla se han rebelado contra los adultos y, como si quisieran vengarse por lo que otros han sufrido en el pasado, han comenzado a exterminarlos. Es una película de terror, por tanto, pero que trascurre a plena luz del día, sin sombras que oculten los actos más siniestros. Los dos turistas extranjeros que llegan a la localidad se enfrentarán a ellos, para lo cual habrán de vencer los escrúpulos que les impiden matar a un niño. Y en medio de esta cuestión ética planteada de forma tan superficial, es cierto, también se desliza un discurso antiabortista que hoy estaría a contracorriente de lo políticamente correcto. Es una película directa, incómoda, con una banda sonora realmente escalofriante y, por tanto, difícilmente olvidable.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


