Crítica en 200 palabras (o casi): Folly of Vanity (1924)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: VOD (Giornate del Cinema Muto di Pordenone).
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Folly of Vanity (Maurice Elvey y Henry Otto, 1924): Qué duda cabe que el desnudo femenino ha sido uno de los grandes alicientes del cine para muchos espectadores. En esta película de 1925 ya se juega con esa posibilidad, si bien desde tomas muy lejanas o con velos interpuestos que impiden el goce visual completo, es decir, llegando al límite de lo permitido en la época. La excusa argumental es una fantasía onírica de la protagonista desarrollada en el reino de Neptuno y que viene a culminar el discurso moralista de la película. Ella está casada con un marido que no le puede proporcionar las perlas que le gustarían, pero conoce a un hombre que sí; de hecho, para él es su principal arma de seducción a juzgar por las muchas joyas que reparte a sus invitadas. Con este argumento, Ernest Lubitsch hubiera podido hacer una comedia mucho más picante y sugerente que esta, pero debemos conformarnos con una obra demasiado timorata en realidad, que conduce a los espectadores hacia una conclusión moral muy conservadora y, esto es lo peor, desarrollada con una puesta en escena rutinaria en la parte no acuática, la dirigida por Maurice Elvey. La parte acuática es más especial, pero tampoco ninguna maravilla.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


