Crítica en 200 palabras (o casi): El desencanto (1976)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★★ (La veré varias veces).
Ahí va la crítica:
El desencanto (Jaime Chávarri, 1976): Medio siglo ha trascurrido desde el rodaje de este mítico documental, pero su capacidad de fascinación sigue incólume. Y no es porque técnicamente esté del todo bien ejecutado –sus abruptos saltos de montaje y su deficiente sonido directo ahí siguen–, sino porque la fuerza expresiva de sus protagonistas sigue sorprendiendo tanto por lo que dicen como por el cómo lo dicen. En su momento se interpretó como una metáfora del fin del franquismo y un ataque a la institución familiar, pero para un espectador de hoy más bien sería el relato de la destrucción de una familia que no consigue superar la muerte del padre, el poeta Leopoldo Panero. Su mujer Felicidad Blanc y sus tres hijos –Juan Luis, Leopoldo María y Michi– representan el fracaso de una clase social venida a menos, incapaz de regir sus propias vidas sin el sustento económico del padre y víctimas, quizás a causa de una educación demasiado rígida, de enfermedades mentales agravadas por el alcoholismo. Ver como todos ellos se expresan ante la cámara sin pudor, aunque también representando el papel que piensan más favorecedor para cada uno de ellos, con todos su esnobismos y petulancias, sigue siendo un espectáculo insólito.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


