Crítica en 200 palabras (o casi): Tierras de penumbra (1993)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Tierras de penumbra (Shadowlands) (Richard Attenborough, 1993): Hay películas como esta que parecen intemporales, que podrían estar realizadas en cualquier época, cuya puesta en escena es tan correcta como eficaz y su estructura dramática tan canónica como eficiente, posibilitando que bajo la fórmula del drama romántico se puedan deslizar discursos de cierta profundidad. En definitiva, es lo que se llamaría un clásico, aunque sólo se realizara hace treinta años. La relación entre C.S. Lewis y una norteamericana divorciada permite a sus autores desarrollar un honesto discurso filosófico sobre el sentido del sufrimiento humano, ya que el escritor que interpreta Anthony Hopkins es un teólogo cristiano que, tras enamorarse por primera vez, pierde a su amada por un cáncer. No hace falta compartir la evolución psicológica del personaje desde su seguridad doctrinal inicial hasta las dudas metafísicas del final –siempre más enriquecedoras–, pero lo comprendemos en todo momento como un ser humano que sufre ante las jugadas del destino. Y de esa comprensión nace la fuerza emotiva de esta película memorable. Debra Winger compone admirablemente un personaje de madre norteamericana liberada –aunque comprensiva con las debilidades sentimentales del maduro profesor de Oxford– cuya presencia provoca cierta crítica burlona a las rígidas costumbres de ese vetusto ambiente universitario.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


