Crítica en 200 palabras (o casi): Nace una canción (1948)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Nace una canción (A Song Is Born) (Howard Hawks, 1948): Debido a sus deudas, Howard Hawks aceptó el encargo de Samuel Goldwyn de hacer una nueva versión de Bola de fuego (1941), a pesar de que solo habían pasado seis años desde el estreno de ésta. La apuesta del productor era ofrecer un nuevo vehículo cómico en Technicolor a Danny Kaye y Virginia Mayo, pareja que en esos momentos estaba en la cumbre del éxito. La única variación argumental de importancia es que el protagonista realiza un estudio de la música popular actual en vez de una investigación lingüística, lo que permite añadir al potaje la participación de músicos tan conocidos como Louis Armstrong, Charley Barnett o Benny Goodman. Con esos elementos podría haber sido un estupendo musical, pero al director no parece que le interesara el género demasiado y se limitó a repetir las escenas de Bola de fuego, incluso muchos de los planos, sin aportar nada nuevo. A pesar de eso –y de que sus protagonistas no están a la altura de Cary Cooper y Barbara Stanwyck–, si nos olvidamos de la primera versión se puede disfrutar sin problema como una comedia intrascendente con el complemento de algunas actuaciones impagables para los amantes del jazz.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


