Crítica en 200 palabras (o casi): Hereditary (2018)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Hereditary (Ari Aster, 2018): Todos los años se empeñan los publicitas de turno, con la complicidad de los medios especializados, en convencernos de que ha aparecido una –a veces son varias– nueva obra maestra del terror. En 2018 fue esta película la que ostentó ese honor, pero seguramente ya esté cayendo en el olvido. Ciertamente, tiene un inicio visualmente muy potente, una atmósfera bastante inquietante, y la apariencia de ser más un drama familiar en torno a la pérdida de dos seres queridos de una familia que la típica película de sustos. Están muy bien descritos los personajes, interpretados por un elenco perfecto encabezado por la estupenda Toni Colette, pero todo se empieza a desvanecer cuando el guión entra definitivamente en el terreno del fantástico, dejando fuera cualquier ambigüedad subjetiva. Es decir, la arbitrariedad típica del género posibilita conseguir imágenes impactantes pero rompe toda lógica dramática para apostar por el efectismo más vulgar, por muy bien realizado que esté. Además, es de esas películas que nos explican todo al final, sin dejar nada al misterio, revelando de paso que muchas cosas que hemos vistos eran gratuitas, que no guardan ninguna coherencia con la conclusión y, por tanto, que nos hacen sentir un poco estafados.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


