Crítica en 200 palabras (o casi): Deseos humanos (1954)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★★★ (La veré varias veces).
Ahí va la crítica:
Deseos humanos (Human Desire) (Fritz Lang, 1954): Con la misma pareja protagonista de Los sobornados (1953), Gloria Grahame y Glenn Ford, más la participación del inquietante Broderick Crawford, Lang desarrolla un triángulo pasional cuyos fatales vericuetos narrativos consiguen sorprendernos de nuevo. La complejidad de los deseos humanos toma cuerpo en estos tres personajes, manifestando su incapacidad para saber cuándo una persona ama de verdad o no, cuándo dice la verdad o no, en definitiva, para saber si podemos confiar o no en los otros. Bien es cierto que hay un cuarto personaje, la chica buena que interpreta Kathleen Case, que nos indica el camino moralmente correcto, pero creo que la inmensa mayoría de los espectadores masculinos preferirá a la otra, mucho más estimulante aunque le complique la vida a cualquiera. La capacidad de síntesis y sugerencia alcanza aquí una de las mayores cotas de la carrera de su director, demostrando que sus fallos de rácord no son importantes frente a la agilidad narrativa y la fuerza expresiva de sus actores. Cabe remarcar, además, el gran uso del nuevo formato panorámico y, sobre todo, del sonido. Nunca el ruido de los trenes ha sido tan protagonista en la configuración argumental y sensorial de una película.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


