Crítica en 200 palabras (o casi): Close (2022)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Close (Lukas Dhont, 2022): El paso a la adolescencia es una época de fragilidad sentimental que se produce justo cuando más difícil resulta expresar esos sentimientos. Este drama se acerca, nunca mejor dicho, a dos amigos íntimos cuya proximidad levanta suspicacias entre los compañeros del colegio. Nunca se explicita que haya nada más que amistad, pues la película es tan extremadamente delicada en su aproximación a los personajes como hábil en su narrativa elíptica, incluso cuando un giro a mitad de película nos conduce a terrenos mucho más dramáticos. La catarsis lacrimógena que provoca en los personajes y en los espectadores es difícil de soportar, en la línea de La habitación del hijo (Nanni Moretti, 2001) o Manchester frente al mar (Kenneth Lonergan, 2016), lo que es un mérito de la película que, paradójicamente, no animaría demasiado a volver a verla. Es otro ejemplo más del eficaz hiperrealismo que ha logrado el cine contemporáneo, capaz de abordar temas sociales sin adoctrinar ni moralizar, y sustentando en unos intérpretes que viven sus personajes más que interpretarlos, incluso aunque solo tengan unas cuantas frases en el guión. Solo cabría reprocharle que algunos planos son excesivamente preciosistas, buscando un lirismo que no casa bien con el resto.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


