Crítica en 200 palabras (o casi): Hedwig and the Angry Inch

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★★ (Seguro que volveré a verla).
Ahí va la crítica:
Hedwig and the Angry Inch (John Cameron Mitchell, 2001): El debut de Cameron Mitchell sigue siendo su película más recordada, una auténtica cinta de culto. Protagonizada por él mismo, presenta a un cantante transexual que actúa en pequeños locales ante públicos hostiles mientras que su antiguo socio, que le robó las canciones, triunfa como una estrella del rock. Con una estructura muy libre que combina animaciones, números musicales y recuerdos seguramente distorsionados, nos relata su difícil pasado. Criado en el Berlín comunista, se sometió a una chapucera operación de cambio de sexo –descrita muy explícitamente en una de sus canciones–, para poder casarse con un militar norteamericano y escapar de allí solo un año antes de la caída del muro. Lejos de amargarse, es un personaje muy vitalista que afronta con dignidad su búsqueda de la felicidad, y con el que empatizamos gracias a la gran seductora interpretación de su director. Es una película que sorprende porque es más intensa y profunda de lo que se espera por su apariencia extravagante. Al contrario, es una obra muy sugerente que resulta coherente a pesar de sus imperfecciones. Como las canciones son realmente magníficas, tenemos como resultado un musical muy disfrutable aunque no encaje en nuestras convencionales preferencias.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


