Crítica en 200 palabras (o casi): Shortbus (2006)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Shortbus (John Cameron Mitchell, 2006): El sexo como tema principal de una película siempre ha sido controvertido, pero también ha sido un eficaz reclamo comercial mientras no fuera demasiado explícito. La frontera con la pornografía estaba clara, pero desde los años noventa han proliferado los ejemplos de películas no pornográficas con sexo real entre sus actores. Esta tiene como protagonistas a una terapeuta sexual que nunca ha tenido un orgasmo, una pareja homosexual en crisis que prueba a formar un trío con otro joven, una dominatrix que nunca ha tenido una verdadera relación afectiva, etc. Todos ellos acuden a un local de fiestas donde se desarrollan orgias masivas y en el que esperan encontrar aquello que les falta. Hay acrobacias sexuales realmente sorprendentes, pero a diferencia de la pornografía no se pretende excitar al espectador. En realidad es un drama naturalista de personajes que buscan solucionar sus dudas existenciales. En ese sentido, es una obra narrativamente hablando bastante convencional que juega sus mejores bazas en la creación de una atmósfera festiva diferente, pero sus personajes no son todo lo interesantes que se pretende. La reducción de sus problemas a una cuestión sexual provoca una simplificación psicológica casi infantil en algunas escenas.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


