Crítica en 200 palabras (o casi): Sumurun (1920)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Sumurun (Ernst Lubitsch, 1920): Los dramas románticos en entornos exóticos son uno de los géneros habituales de la carrera de Lubitsch durante el periodo mudo y el que peor ha envejecido de su amplio repertorio, quizás porque a un espectador moderno ya no le fascinen fantasías orientales tan artificiales. En cualquier caso, en un lugar indefinido de Oriente Medio se desarrollan las pasiones entrecruzadas de varios personajes, ya que el que es deseado por una, desea a otra, y esta, a su vez, persigue a otro. Un jeque viejo, un jeque joven, una concubina, una bailarina, un cómico jorobado –interpretado por el propio Lubitsch– y un guapo comerciante de tejidos sufren cada uno a su modo, pero siempre muy intensamente, en un relato con dos protagonistas femeninas donde el personaje de Pola Negri resulta mucho más sugerente que el que da título a la película. Las persecuciones, los fingimientos y los ocultamientos le dan cierta vivacidad a un producto de origen teatral que luce bastante en sus fastuosos decorados poblados por centenares de extras, pero también cansa por su constante agitación sin sentido, por un sentido de la farsa que no está bien medido y que parece incoherente con el drama relatado.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


