Crítica en 200 palabras (o casi): Una vida y un amor (1947)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
Una vida y un amor (Singapore) (John Brahm, 1947): Un traficante de perlas se enamora de una joven en Singapur, pero la guerra contra los japoneses impide que se casen porque ella desaparece en un bombardeo. Años después, él regresa al lugar para recuperar unas perlas escondidas y descubrir que sigue viva, pero desmemoriada. John Brahm narra esta historia de cine negro de exótica ambientación con su habitual agilidad y eficacia, condensando al máximo la información. Apenas sabemos nada del pasado de los personajes y en ningún momento nos creemos del todo la relación, como si Fred MacMurray y Ava Gardner no pegaran ni con cola, pero una vez que se desarrolla el conflicto que impide su reencuentro, implicando a la policía y a otra banda de traficantes que buscan las perlas, la película se eleva sobre sí misma. No porque haya más acción, sino porque los personajes secundarios cobran una importancia inesperada imprimiendo unos matices que no se esperaban en una película que parecía demasiado encorsetada en los parámetros del género. Es como si se hubieran aprovechado algunas ideas de Casablanca (Michael Curtiz, 1943) para conseguir un emocionante final que, además de su logrado suspense, es especial visualmente hablando. Sin duda, merecería conocerse mejor a este director.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


