Crítica en 200 palabras (o casi): Moros y cristianos (1987)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
Moros y cristianos (Luis García Berlanga, 1987): El declive cinematográfico de Berlanga se hizo muy evidente en esta deslavazada comedia coral protagonizada por una familia de turroneros que llega a Madrid para intentar reflotar el negocio familiar. Su objetivo es acudir a una feria gastronómica, pero pronto son convencidos por una hermana con aspiraciones políticas de que contraten a un publicista para orquestar una campaña promocional más moderna. El susodicho –encarnado por José Luis López Vázquez con dificultad, pues no encaja en el personaje de ninguna manera– les conduce a disparatadas situaciones que nunca logran ser demasiado divertidas. El problema es la creciente tendencia del director al barroquismo, a la confusión, a la algarabía de sus personajes, interpretados con desigual fortuna por un elenco que incluye a medio cine español. La realización se basa, de nuevo, en planos de muy larga duración repletos de personas no siempre bien conjuntadas, de modo que se produce una sensación de barullo que impide la claridad expositiva y, por tanto, acaba por desactivar su crítica a la sociedad de consumo. Sin duda, es una película que responde a la personalidad anárquica de su autor, pero, a diferencia de otras anteriores que también lo hacían, su acabado parece chapucero.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


