Crítica en 200 palabras (o casi): La última película (2021)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
La última película (Chhello Show) (Pan Nalin, 2021): El fin del cine analógico, el que se rodaba y proyectaba en celuloide, es ya un hecho inevitable a pesar de algunas contadas excepciones. A los nostálgicos de las proyecciones imperfectas y las salas incómodas les producirá alguna ternura este lamento por la desaparición de aquel cine. Está ambienta en el año 2010 en un pueblo de la India y está protagonizada por un niño fascinado por las imágenes en movimiento a pesar de la prohibición de su padre. Gracias a la amistad de un proyeccionista, conocerá el funcionamiento de los proyectores hasta el punto de conseguir fabricar uno propio con la ayuda de sus amigos. Por supuesto, es una fantasía bastante inverosímil que un grupo de niños tenga esa paciencia, pero lo peor es que se nota demasiado la intención elegíaca de su director. Es decir, que resulta demasiado artificial desde el principio la creación de situaciones con ese fin mientras que descuida otros aspectos del contexto social en el que trascurre la historia. La naturalidad de sus intérpretes infantiles, su dinámico montaje y su preciosismo fotográfico la convierten en un bonito producto, pero sin conseguir la emoción de Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), referencia inevitable en este caso.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


