Crítica en 200 palabras (o casi): El lazarillo de Tormes (1959)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD (origen TV).
Valoración: ★★ (Podría volver a verla).
Ahí va la crítica:
El lazarillo de Tormes (César Fernández Ardavín, 1959): Una prueba muy clara de la injustificada importancia que se da a los premios en los festivales es esta película. Ganadora del Oso de Oro de Berlín frente a importantes películas de Godard, Bresson o Kazan, hoy palidece como una muy convencional adaptación de un clásico de la literatura española. Hay un buen trabajo fotográfico y escenográfico, consigue una buena atmósfera provinciana de época, pero su narración episódica centrada en los cuatros sucesivos amos que tiene el niño protagonista no consigue nunca ser todo lo eficaz que debiera porque carece de cualquier intención crítica. Es decir, como se ha evitado cualquier elemento perturbador más allá de mostrar el hambre que algunos pasaban hace siglos, ha quedado casi reducida a una película de aventuras infantiles. Casi nada queda del pícaro retratado en la obra original, de la sombría ironía del narrador o de su anticlericalismo, por supuesto. Difícilmente hubiera podido trasladarse fielmente a la pantalla un libro tan atrevido para la mentalidad censora de la época, pero no es ese su principal defecto, sino su evidente dulcificación de la realidad. ¿Dónde está el hambre en el rostro de un actor infantil tan lozano? Todo su realismo está demasiado bien compuesto, paradójicamente.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


