Crítica en 200 palabras (o casi): El árbol de la sangre (2018)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: Blu-ray.
Valoración: ★★★ (Quizá la vuelva a ver).
Ahí va la crítica:
El árbol de la sangre (Julio Medem, 2018): No cabe duda de que Medem pasó de moda hace mucho tiempo, pero su cine, a juzgar por esta penúltima película de escaso éxito, es el mismo. Quizás su narrativa sea más compleja que en otras ocasiones –está contada por dos personajes que quieren escribir juntos su historia común y la de sus familias contrastando lo que saben de su pasado– y tenga más giros melodramáticos que una cinta de Pedro Almodóvar, pero el tempo narrativo y su gusto visual son similares a su celebrada Los amantes del círculo polar (1998), por poner un ejemplo. El papel que cumple el azar, el pasado que siempre vuelve, el erotismo como motor de las acciones, incluso elementos sobrenaturales tratados con naturalidad, son elementos reconocibles de su cine que aquí solo funcionan a medias. No porque la película no sea eficaz seduciendo narrativamente al espectador que consiga no perderse en su maraña, sino porque corre grandes riesgos expresivos que le llevan a caer en el ridículo en algunas escenas. Que se nos escape una risa en una escena dramática es mala señal, pero la verdad es que admiramos a los cineastas que intentan ofrecer algo diferente, aunque se equivoquen a veces.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


