Crítica en 200 palabras (o casi): Martes de Carnaval (1991)

Lugar de proyección: mi hogar, dulce hogar.
Formato de proyección: DVD (origen TV).
Valoración: ★ (Espero no volver a verla).
Ahí va la crítica:
Martes de carnaval (Fernando Bauluz y Pedro Carvajal, 1991): Un escritor apremiado por un editor intenta escribir un cuento. En su imaginación se entrelazan versiones aproximadas de personajes reales que conoce, como su asistenta, hechos de su juventud e incluso apariciones. En este juego metaficcional se cruzan, por tanto, el presente con el pasado tanto como la realidad con la ficción, pero a sus autores les falta el ingenio de un Gonzalo Suárez. A pesar de que hay frecuentes toques de humor que aligeran la narración, esta se encalla con frecuencia sin conseguir nunca que nos interesen sus personajes. Solamente Fernando Guillén consigue dar algo de alma a su protagonista, mientras que los demás se pierden intentado salvar sus mal perfilados roles. A pesar de contar con Tote Trenas en la fotografía, tampoco se consigue aprovechar lo que debería ser la atmósfera mágica de un martes de carnaval gallego, con sus inquietantes cigarrones pululando por allí o la mismísima muerte tentando a un joven Miki Molina que encarna al joven escritor sin convicción. Sobre el papel era una película realmente interesante, pero su plasmación en pantalla no llega ni a correcta, con bastantes fallos de ambientación que no ayudan a paliar su acartonamiento.
Criterio de valoración:
● (No debería haberla visto)
★ (Espero no volver a verla)
★★ (Podría volver a verla)
★★★ (Quizá la vuelva a ver)
★★★★ (Seguro que volveré a verla)
★★★★★ (La veré varias veces)


